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Coleccionistas S&S: David Parra

20.08.2018

Cuando llegó a vivir a Bogotá empezó a coleccionar música. Al principio sólo eran discos compactos, hoy vinilos y cassettes también. Filósofo y músico en formación de la Universidad Nacional de Colombia, David nos invita a conocer su colección.

 

Desde el principio: ¿Cuál fue tu primer disco de vinilo?

Una edición doble y de color rojo del segundo álbum de Warpaint. Durante la escritura de mi tesis de grado de filosofía en 2015 no escuché otra cosa más que la versión en CD que tenía en ese momento. Cada vez que me sentaba a escribir sonaba Warpaint. Como regalo de grado mis padres me dieron un tornamesa y no tuve ninguna duda: quería estrenarlo con ese álbum.

Juan Fernando anotando en su estudio

«Cada vez que me sentaba a trabajar en mi tesis de grado, sonaba Warpaint». David Parra

Es decir, antes solo escuchabas discos compactos...

Tenía unos 60 o 70 discos compactos. Cuando llegué a Bogotá en 2010 eran pocas las semanas en las que no compraba un disco. En ese entonces solía ir a las tiendas del centro de la ciudad a pedir discos por encargo —a precios venenosos— o al clásico Tango Discos a comprar música clásica, especialmente del sello Naxos, los cuales, tanto por repertorio como por precio, eran mis favoritos.

Gadgets del estudio Juan Fernando leyendo junto a la ventana
Empezó a coleccionar discos compactos en 2010. Hoy en día tiene casi 200 y la colección sigue aumentando. Luego de graduarse como filósofo de la Univerdad Nacional, David empezó a estudiar percusión sinfónica en la misma institución. 

¿En qué sistema de sonido escuchabas música en aquél momento?

Tenía una torre de componentes Technics de los años noventa que compartía con mi hermano y era herencia de mis padres. De hecho los parlantes que uso actualmente hacían parte de ese equipo. Es lo único que aún conservo.

 

¿Qué opinas del resurgimiento del cassette?

Pertenezco a la generación CD. Lo vi crecer y ahora, lamentablemente, lo estoy viendo caer. Siempre pensé que los cassettes eran un formato inferior: de baja calidad, corta vida y poca variedad, pero eso ha cambiado mucho últimamente. Con un gran reproductor y una perfecta grabación los cassettes pueden sonar muy bien, tanto así, que ya  empecé a coleccionarlos. Eso sí, apenas llevo tres.

 

¿Cuáles son?

«A Signed Piece Of Paper» de Lace Curtains, «Cape Dory» de Tennis y una sesión maravillosa de 1971 entre dos de mis músicos favoritos, Gary Burton –pilar de mi formación como percusionista sinfónico- y Keith Jarrett, bajo el sello Atlantic.

 

¿Cómo llegaste al sistema de sonido que tienes hoy?

Cuando mis padres me regalaron el tornamesa y quise empezar a usarlo fue evidente mi falta de experiencia.  Intenté conectarlo a una entrada auxiliar del equipo de sonido que teníamos en casa y, por supuesto, no funcionó. En ese momento no tenía ni idea qué era phono, un preamplificador o una entrada de línea, por lo que básicamente me quedé sin poder usarlo hasta que empecé a investigar qué me hacía falta y pude ahorrar lo suficiente para comprarme un amplificador integrado adecuado. Como mis compactos no podían quedarse atrás sin un buen reproductor, posteriormente adquirí de segunda mano el Marantz que uso hoy.

Una muestra de la biblioteca

Tornamesa ProJect Debut Carbon equipado con un cartucho Ortofon 2M Red.
 
Gadgets del estudio Juan Fernando usando el vinilo ante su tocadiscos
Cada disco es un ritual. Antes de poner uno, lo limpia con un cepillo especializado. «Desinformación», obra de la artista audiovisual colombiana Karina Barbudo.

Veo música de Bach, Kurt Vile, Wye Oak e incluso un CD de Shakira. ¿Cómo se construyó ese variado gusto musical?

Antes de llegar a la ciudad vivía en Florencia, Caquetá. Mi hermano mayor —que sí vivía en Bogotá— era la fuente de la mayor parte de mi conocimiento musical. Cada vez que él iba a Florencia me llevaba algún nuevo artista o disco para escuchar. Tanta fue su influencia que juntos creamos un podcast llamado Radio Campirana, un proyecto de radio con marcado interés por el Rock & Roll, la música sinfónica, el idioma y la cultura vista desde la olvidada periferia. Hicimos unos 70 programas (casi uno por semana durante tres años) que eran posteriormente alojados en Cortesía de la Casa, un espacio para la expresión y creación de programas de radio web. Mi hermano, claro, era el que escribía los libretos que leíamos un amigo colegial y yo. Por cierto, fue en Florencia donde compré ese disco de Shakira. Y no me arrepiento: «Pies descalzos» es muy bueno. El criterio de la colección es la búsqueda del buen sonido y para ello es necesario apartarse de todo prejuicio. Además de lo que viste, mis discos pasan por el Soul, el Jazz y la música brasilera.

 

Una más difícil: ¿Cuál es tu vinilo más preciado?

«Sound & Color» de Alabama Shakes. La razón es sencilla. Tiene una canción muy importante para mi novia y para mí: «This Feeling.» Además fue el primer vinilo que pude escuchar luego de adquirir el amplificador que necesitaba mi tornamesa.

Una muestra de la biblioteca

 

«Mi hermano mayor era la fuente de la mayor parte de mi conocimiento musical. Cada vez que él iba a Florencia me llevaba algún nuevo artista o disco para escuchar». David Parra

Una muestra de la biblioteca

Lou Reed a punto de sonar en un Marantz CD6005.

 

¿Tienes algún proceso antes de empezar a escuchar un disco de vinilo?

Siempre empiezo con algún CD. Es el calentamiento. Ahí empiezo a acomodar todo: silla, luces, teléfono celular en silencio... Si el vinilo es nuevo, existe un proceso previo a la escucha: quito con cuidado cualquier calcomanía y la pego en un tablón que uso de registro. Si el vinilo ya ha sido escuchado, simplemente lo limpio en seco con un cepillo de fibras de carbono especializado. Suelo escuchar en las noches y durante los fines de semana.

Una muestra de la biblioteca

Una tabla de madera sirve como bitácora gráfica de la colección.
 
 
 

Puedes seguir más de cerca a David y a su colección mediante su perfil en Instagram: @parritaparrita